Un año después de su suicidio político, el legado del expresidente Pedro Castillo y las circunstancias que rodearon su destitución continúan generando debate y división en Perú, un país atascado perennemente en una crisis política que no tiene visos de solucionarse a corto y medio plazo. En medio de una de estas crisis, Castillo fue elegido presidente entre promesas de cambios profundos para un país que antes de su ascenso tuvo tres presidentes en poco más de dos años. Su detención cuando intentaba disolver el Congreso y nombrar un gobierno de emergencia para librarse así de su tercera moción …